¿Por qué los descendientes de los supervivientes del Holocausto sufren alteración de las hormonas del estrés?
La experiencia de una persona como niño o adolescente puede tener un profundo impacto en la vida de sus futuros hijos, según está mostrando un nuevo estudio, reportado en Salon.
Rachel Yehuda, un investigador en el creciente campo de la epigenética y los efectos intergeneracionales del trauma, junto con sus colegas, estudiaron por bastante tiempo a los que sobrevivieron a los traumas masivos y a sus descendientes.
Sus últimos resultados revelan que los descendientes de personas que habían sobrevivido al Holocausto poseen distintas mediciones de la hormona que produce el estrés que sus otros compañeros, tal vez les predispone a los trastornos de ansiedad.
El equipo de Yehuda en la Escuela de Medicina Icahn School of Medicine at Mount Sinai y el James J. Peters Veterans Affairs Medical Center en Bronx, Nueva York y otros, habían establecido con anterioridad que los sobrevivientes del Holocausto han alterado los niveles circulantes de las hormonas del estrés en comparación con otros adultos judíos de la misma edad.
Los que han sobrevivido poseen niveles más bajos de cortisol, hormona que ayuda al cuerpo a volver a la normalidad después del trauma; los que sufrieron de TEPT (trastorno de estrés postraumático) tienen más bajos niveles aun.
No se ve claramente el por qué los supervivientes tienen menor cantidad de cortisol, pero Yehuda y su equipo recientemente encontraron que los que habían sobrevivido tienen también niveles bajos de una enzima que descompone el cortisol.
La adaptación tiene su sentido: al reducirse la actividad enzimática logra mantener más cortisol libre en el cuerpo, que permite que el hígado y los riñones maximicen las cantidades de glucosa y combustibles metabólicos para una respuesta óptima a la inanición prolongada y otras amenazas.
Los más jóvenes de los sobrevivientes durante la Segunda Guerra Mundial, tenían menor de la enzima como adultos. Este hallazgo se hace eco de los resultados de otros muchos estudios epigenéticos en humanos que muestran que el resultado de ciertas experiencias durante la infancia y la adolescencia son especialmente duraderos en las personas y, a veces incluso a través de las generaciones.
Más recientemente, un nuevo estudio observó a los descendientes de los sobrevivientes del Holocausto. Al igual que sus padres, muchos tienen bajos niveles de cortisol, particularmente si sus madres tenían TEPT. Sin embargo, a diferencia de sus padres, tienen niveles más elevados de la enzima que eleva el cortisol.
Yehuda y sus colegas tienen la teoría que esta adaptación se produce en el útero. Al estar la enzima usualmente presente en niveles altos en la placenta con el objetivo de proteger al feto del cortisol circulante de la madre.
Si las sobrevivientes embarazadas tuvieron bajos niveles de la enzima en la placenta, una mayor cantidad de cortisol podría hacer su camino para el feto, que luego desarrollará altos niveles de la enzima para protegerse a sí mismo.

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