La receta para la salud del cardiólogo Emilio La Rosa

3 mayo, 2014 | adm | SALUD

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Aprender a ser feliz, es parte de la receta para la salud del cardiólogo Emilio La Rosa, el médico peruano que vive y trabaja en Francia desde el año 1978.

El doctor Emilio La Rosa publicó una investigación en la que analizó cuánto influye la búsqueda de la felicidad como un mecanismo para evitar enfermedades.

El aprender a ser feliz consistiría en dar herramientas para que cada cual edifique su propia felicidad, ya que no existe un solo camino para llegar a ser feliz, dijo La Rosa, director del Centre de Recherche et d’Etude Santé et Societé en París. (CRESS).

Las herramientas consistirían en prácticas señaladas por la psicología positiva y la meditación, permitiendo crear conciencia de la interrelación que existe entre salud y felicidad dijo el médico de 67 años.

Estas 2 herramientas se basan en el principio de neuroplasticidad o la capacidad de los sistemas neuronales de remodelarse, una clase de «gimnasia de la felicidad».

Hay que transformar la “Felicidad en un patrón cultural” dijo LaRosa al presentar su último libro «De la felicidad a la salud», lanzado al mercado por el Fondo de Cultura Económica de México.

Hace unos 20 años cuando él empezó a observar que las personas que son felices tienen mayor esperanza de vida e incidencia menor de enfermedades crónicas, como hipertensión arterial, se interesó en el tema de la felicidad cómo tópico para la salud.

Sus pacientes estresados llegaban a enfermar más y comprobó que los problemas de salud de ellos tenían raíz de un estado de infelicidad constante exacerbado por el estrés. Por esto él propone la hipótesis: «Estamos felices, no hay estrés, entonces se estimula el sistema inmunitario».

Él propone algo interesante, que los gobiernos fomenten el aprendizaje de la felicidad en las escuelas y con esto evitar la manipulación política que se muestra como único camino para lograr ese estado, dijo La Rosa.

Según él, algo que garantizaría llegar a la felicidad sería que se enseñe en el currículo escolar de los países con regímenes democráticos, señaló.

El investigador está convencido de que «la democracia es consustancial a la felicidad», y recuerda que uno de los puntos de partida de la infelicidad es no tener fe, y este es un escenario que sucede siempre en tiempos de crisis económica, moral, política y ecológica de las sociedades.

Él dice que hay que buscar la felicidad, pero hay que evitar que esa búsqueda se transforme en una nueva religión, ya que para él, las religiones poseen el mismo peligro de manipular a la gente que los gobiernos no democráticos.

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