Yo, el virus del Ébola

26 agosto, 2014 | adm | SALUD

virus del Ébola

“Yo, el virus del Ébola” es una interesante presentación en el diario de Mallorca de Jordi Reina hablando del flagelo que está azotando a la humanidad en primera persona.

Aquí un párrafo del artículo:

“En primer lugar me gustaría presentarme, aunque creo que muchos ya me conocéis. Soy el virus del ébola, un virus…que fui descrito por primera vez en 1976 en mi primera incursión en la especie humana.

En ese mismo año vosotros, los seres humanos, me descubristeis como causante de un pequeño brote de fiebre hemorrágica en la selva centroafricana con una mortalidad cercana al 100%.

Aunque este fue, para vosotros, un primer hallazgo, llevo en el planeta millones de años evolucionando genéticamente desde mucho antes de vuestra aparición.

Por lo tanto, yo, como otros muchos virus que todavía desconocéis, podemos ser algo nuevo para vosotros (sólo nos descubrís cuando causamos infecciones), pero formamos parte del ecosistema natural y nuestro reservorio son principalmente los murciélagos fructívoros, con los que hemos llegado a un acuerdo de no agresión.

Es cierto que de vez en cuando infecto, casi siempre de forma accidental, a algún roedor o chimpancé que se pone en mi camino, pero no es mi objetivo sino lo que llamáis un huésped accidental.

En la mayoría de ocasiones este animal muere en la profundidad de la selva africana y nadie se entera.
Sin embargo, cuando la pobreza llega a los extremos de tener que alimentarse de cualquier animal encontrado muerto en las aldeas o pueblos, la cosa cambia radicalmente.

A través de estos animales infectados yo me introduzco en la población humana.

“… a partir de este punto mi futuro es incierto, en general se empiezan a producir fallecimientos entre estas primeras personas, que ya me han trasmitido previamente a otros familiares o personas cercanas a través de su contacto.

El proceso de infección se amplifica con las costumbres ancestrales de estas personas, les gusta lavar y adecentar a los muertos para luego poder enterrarlos según sus ritos funerarios.

En estos procedimientos es cuando más fácilmente puedo infectar a otros humanos, ya que mi presencia en la persona fallecida es máxima.

Durante las fases finales de la infección he conseguido replicarme en cantidades ingentes, millones de partículas víricas, que escapan del cuerpo a través de hemorragias masivas que aparecen por todos los orificios naturales del ser humano.

“… ningún virus, como yo, podría diseminarse de una forma tan rápida si no contara con la ayuda del propio ser humano…

Apoyándome en vuestras actitudes y comportamientos he conseguido, de nuevo, introducirme en este ecosistema tan complicado que es el ser humano.

Verdaderamente yo no quería, pero está claro que las circunstancias han sido propicias”.

www.diariodemallorca.es

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