La “tristeza” de Chespirito – el hombre que hizo reír y reflexionar a América era un hombre sencillo que se declaraba víctima de los problemas como todos los mortales.
En 2006, reveló qué cosas lo deprimían y le causaban “Tristeza”.
Roberto Gómez Bolaños, fallecido el viernes a los 85 años, escribió una columna en 2006 para la revista Soho.
En el escrito revela que no disfrutaba de las fiestas de cumpleaños porque le resultaban aburridas, pero él cambiaba de opinión cuando sentía tristeza al mirar las noticias sobre las guerras. Prefería entonces “las fiestas de cumpleaños”.
Él se muestra a sí mismo como una persona más y dice que lo «deprimían los días nublados o lluviosos».
También le causaba tristeza «la falta de solidaridad en el mundo» y la violencia que vive hoy su país, México.
«Es desolador, por ejemplo, ver cómo el amor se está volviendo un artículo de lujo, difícil de conseguir, cuando es algo tan sencillo y natural (…)»
Menciona también su mal estado de salud: «Me desmoraliza tener una mente clara y vigente, en un físico que ya no me responde como antes».
Él habla de su mirada hacia la vida y los valores perdidos. Pero lleva un mensaje: «Tanto la risa como el llanto son liberadores ya que nacen del alma».
“¿Saben? Ya tengo 77 años. He visto casi de todo, he acumulado un sin fin de experiencias, he viajado, he conocido a grandes personajes y también a gente sencilla. He tenido el honor de ser querido por un público de varias generaciones, sin diferencia de clases sociales, en distintos países, y aunque me han pasado cosas realmente extraordinarias, confieso que soy un ser humano de lo más normal. Siento lo mismo que cualquier otro, tengo necesidades similares y supongo que muchos se podrán identificar con las cosas que me hacen feliz… o que me deprimen”.
“Es curioso para mí hablar de estas cuestiones, pues siempre me preguntan acerca de asuntos alegres y de anécdotas graciosas. Tal vez piensan que la vida de un comediante es una carcajada constante. Obviamente, no es así, aunque hasta la situación más dramática puede tener sus tintes humorísticos y ese es el material del que nos valemos a veces los escritores de comedia. La risa y el llanto comparten una esencia similar: son características humanas. La risa apela a la inteligencia, mientras que el llanto está más ligado a la sensibilidad, pero si nacen del alma, ambos pueden ser liberadores”.
“En ese sentido, la depresión es un proceso natural que es necesario, como un ciclo vital en el que algo nace lleno de empuje y vitalidad, crece y al alcanzar el clímax, decrece poco a poco para dar paso a lo nuevo. En ocasiones, cuando estamos inmersos en un proyecto muy grande, nos comprometemos de tal manera, que cuando termina nuestro cuerpo y nuestro espíritu requieren esta pequeña «depresión» para adaptarse”.
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