La felicidad de un ganso enamorado de su dueña

9 mayo, 2017 | adm | MOTIVACIONAL

La felicidad de un ganso enamorado de su dueña

Es de no creer. La felicidad de un ganso enamorado al ver a su dueña que lo crió, nos deja anonadados.

La felicidad de un ganso. ¿Es real?

Cuando el ave vio a su criadora, corrió inmediatamente a echarse a sus brazos. El blancuzco animal se dio cuenta de que ella era quien lo crió.

Cuando preguntamos si la felicidad de un ganso es real escuche esta otra historia:

«Hace 10 años mi padre me llevó a mi hermano y a mi hasta el arroyo para pasar el día. Era muy poco profundo, así que nos gustaba caminar arriba y abajo en busca de lindas rocas y tesoros. De repente, este ganso grande y gordo se sale de unos arbustos y empieza a correr hacia nosotros en el arroyo. Mis encuentros previos con los gansos me llevaron a creer que esto era el final. Pensaba que mi hermano y yo estábamos a pocos minutos de ser desgarrados sin piedad. Pensaba que seríamos comidos por este engendro del infierno. En cambio, el ganso fue de lo más amable y compañero. Sólo quería relajarse. Se sentó en una roca grande junto a nosotros viéndonos chapotear. Nos siguió a todas partes ese día. Arriba y abajo de la quebrada simplemente para pasar el tiempo. Cuando llegó el momento de irnos, nos siguió hasta el coche. Graznó amigablemente como para decirnos adiós, y se fue contoneándose a la distancia. Lo llamamos Huck. Le echo de menos todos los días».

La señora, obviamente, tuvo buen cuidado de este ganso del video.

Los gansos son conocidos por ser a veces bastante agresivos.

En otra historia cuentan: «Cuando yo era un niño, tenía un ganso llamado Gizmo. Mi padre siempre traía a casa animales extraños y Gizmo no era el primero ni el último. La primera noche que Gizmo estuvo con nosotros, grazno en su caja durante toda la noche. El sábado por la mañana mi madre me gritó que debía hacer algo con él, ya que supuestamente era mi mascota. La amistad nació. Gizmo era exactamente como este ganso. Corría hasta mí, me abrazaba, y me seguía a todas partes donde quiera que fuera. ¡Un día nos dimos cuenta de que Gizmo era una niña porque puso un huevo! Tiempos muy confusos.

Tuve a Gizmo desde el momento en que ella era un bebé hasta que ella fue adulta. Pero se convirtió en demasiado para nosotros para cuidar. Mi padre la llevó a una granja donde tenían otros gansos para que pudiera estar con su propia especie. Ahora que soy mayor, entiendo cómo los seres humanos hacen huella en los animales.

Sobre todo si son criados exclusivamente en cautiverio. Me da pena pensar en lo asustado y confundido que estaba sin mí. Espero que haya tenido una buena vida».

¿Qué te parece?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *