Trabajo – Tres Palabras que dan miedo – Yo no sé –

18 diciembre, 2013 | adm | MOTIVACIONAL

Yo no sé

Fue a principios de los 90 y yo era un joven ingeniero que trabaja en nuevos algoritmos de control de los compresores de aire en Cummins Engine Company.

El equipo estaba construyendo una nueva plataforma de motores, una importante inversión de varios años, y nuestro sub-equipo fue encargado der los controladores de construcción para varios sistemas.

Fue una época apasionante. Nuevas plataformas de motores de la marca fueron construidas una vez cada dos décadas y fue emocionante para mí ser parte de este equipo. Yo también tenía miedo de cometer errores, pero ponía buena cara para que los ingenieros veteranos a mí alrededor no detectaran mi inseguridad.

Como parte de mi trabajo, tuve que resolver un complejo problema de dinámica de fluidos. Como un ingeniero eléctrico, mi conocimiento de la dinámica de fluidos era limitado y yo estudiaba minuciosamente los textos avanzados para obtener más información. Mientras tanto mi progreso en el proyecto se ralentizó y mis check-ins con mi manager reflejaban eso.

Después de cerca de la tercer reunión, mi jefe me llevó a un lado y me dijo: «En el fondo – ¿qué está pasando? No es para que te decaigas de esta manera. «Pensé en mi respuesta. Por un lado, me sentí avergonzado de admitir mi limitado conocimiento del tema en cuestión.

Me preocupé de ser castigado y quizás incluso penalizado durante el ciclo de la promoción siguiente. No estaba acostumbrado a ser menos que estelar en mi trabajo. Por otro lado, no podía dejar que el proyecto sufriera por mi falta de conocimiento a través del material que era claramente muy avanzado y que tomaría tiempo dominar.

Yo dije algo que nunca había dicho antes. “Yo no sé” «No sé cómo resolver este problema.»

Entonces me preparé para algún tipo de comentario frustrado por darle un bajón a mi equipo, por no llevar los conocimientos necesarios a la mesa para un proyecto tan importante, por no haber traído esto antes. Había muchas razones por las que mi jefe podría estar legítimamente molesto conmigo.

En cambio, dijo: «Oh, ok. Vamos a resolver esto juntos».

Eso es todo.

No ira. Ni siquiera la irritación. Sólo apoyo.

Veinte años más tarde, todavía la considero como una de mis lecciones personales más importantes.

Reconocer la ignorancia es increíblemente liberador.

Admitir que no sabemos algo da permiso a otros para enseñarnos. Nos da la oportunidad de aprender.

El uso de estos momentos para castigar o hablar mal a un asociado es una oportunidad perdida.

Aprovechar la oportunidad de enseñar es el sello de los grandes líderes.

Por lo tanto, vamos todos a aprender algo nuevo hoy.

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