Usar corticoides para tratar la obesidad

16 enero, 2018 | adm | SALUD

Usar corticoides para tratar la obesidad

Estudios allanan el camino para la posibilidad de usar corticoides. Esto sin el riesgo de efectos adversos en la lucha contra la inflamación causada por la obesidad.

Ya se sabe desde hace varias décadas que la obesidad es el principal factor de riesgo para el desarrollo de la diabetes tipo 2.

La epidemia mundial de la diabetes en curso es una consecuencia directa del aumento de la prevalencia de la obesidad. Esto fue observado en la mayoría de los países desde los 60.

Comprendiendo la relación entre la obesidad y la diabetes

Cuando una persona engorda aumenta su tejido adiposo. Esta expansión del tejido adiposo requiere un aumento correspondiente en la red vascular para que le suministre oxígeno y nutrientes.

Resulta que si el aumento del tejido adiposo es proporcionalmente mayor que la red vascular hay problemas. Esto normalmente se produce cuando el aumento de peso es grande o rápido. Las células del tejido adiposo se someten a un ambiente de escasez relativa de oxígeno (hipoxia).

En esta condición, secretan sustancias que atraen a un tipo de glóbulos blancos, macrófagos, que comienzan a infiltrarse en el tejido adiposo.

Los macrófagos que se infiltran en el tejido adiposo se activan y comienzan a secretar varias sustancias (citoquinas). Algunas facilitan el crecimiento de nuevos capilares, suavizando la falta de oxígeno. Y otras, tales como TNF alfa, tienen la propiedad de reducir el efecto de la insulina. Esta es la hormona que controla el nivel de azúcar (glucosa).

Por lo tanto, aquellos que desarrollan obesidad ahora tienen que producir más insulina. El objetivo es superar el efecto inhibidor de las sustancias producidas por los macrófagos. Estos comenzaron a moverse de su tejido adiposo expandido.

Sucede, sin embargo, que las citoquinas producidas por los macrófagos, inducen resistencia a la insulina. Tienen efectos sobre el sistema nervioso, especialmente en una región llamada el hipotálamo ventromedial.

Esta área es responsable del acoplamiento entre la ganancia y el gasto energético, es decir, la parte del cerebro que regula el apetito en función del consumo de energía. Permitiendo que la mayoría de la gente guarde su peso sin ser consciente de la regulación de la cantidad de comida ingerida.

Inflamación

Las citoquinas, y las grasas saturadas de origen animal, inducen a la inflamación del hipotálamo. De acuerdo con la investigación reciente realizada en la Unicamp por el investigador Licio Velloso.

Con el tiempo, esta inflamación puede conducir a un daño permanente en esta región. Hace que el individuo que ganó peso durante más de cinco años tenga enormes dificultades para bajar de peso. Esto debido a que el cuerpo va a regular el peso que se había comprometido. Mantener el peso ahora dependerá de un esfuerzo consciente y constante para comer menos de lo que el apetito manda.

En la última década se han desarrollado tratamientos para la obesidad basados en el uso de análogos de GLP-1. Esta es una hormona producida por el hipotálamo que actúa en el intestino induciendo a la saciedad. A medida que el GLP-1 no corrige la inflamación, su uso debe ser continuado. Porque en el momento que lo suspende el paciente vuelve a sentir un apetito desproporcionado en relación con el gasto de energía.

El propósito de usar corticoides

Por otra parte, la medicina conoce hace tiempo los fármacos antiinflamatorios potentes, tales como los corticoides. Paradójicamente, usar corticoides durante un largo tiempo causa más problemas. Administrado en dosis suficientes para suprimir la inflamación, puede causar diabetes, hipertensión, glaucoma, osteoporosis, y la proliferación de las células adiposas, que pueden también conducir a la obesidad.

Un grupo de investigadores de la Fundación Alexander von Humboldt (1), de Alemania, podría tener la solución. Combinando de manera estable la molecula dexametasona (un potente corticoide) con la molécula de GLP-1.

El GLP-1 hace que penetre sólo en las células que tienen receptores específicos, tales como células del hipotálamo ventromedial. El corticoide unido irreversiblemente al GLP-1 no tiene acceso a otros sitios del cuerpo.

En otras palabras, los científicos utilizaron la molécula GLP-1 como un portador que lleva los esteroides solamente a los lugares donde penetra el GLP-1.

Con esto pudieron luchar contra la inflamación en el hipotálamo de ratas con dieta alta en grasas en obesidad inducida. Utilizando dosis de dexametasona no aumentó la glucosa en sangre. No produjo osteoporosis o cualquier otro efecto secundario comúnmente visto con el uso de corticoides.

El efecto primario del GLP-1 en el hipotálamo es la inhibición del apetito. La dexametasona, combate la inflamación, programando el hipotálamo a un mayor gasto de energía.

Se ha comprobado así que usar corticoides en animales conlleva a una considerable reducción de peso.

Recursos externos:

(1) www.humboldt-foundation.de

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