Aquí mencionaremos 14 errores frecuentes en la ducha que muchos cometemos, usando lo que no debemos usar y de la manera que no es buena para nuestra salud.
¿La temperatura ideal del agua? ¿Esponja sí o no? ¿Y si me ducho dos veces al día?
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que la ducha perfecta, no debería exceder los 5 minutos de duración ni los 95 litros de agua.
El 42 % de la población se ducha durante más de 10 minutos en lugares como España.
Las mujeres gastan más: el 13 % permanece en la ducha más de 20 minutos.
Otros errores que cometemos en la ducha afectando directamente a nuestra piel:
1. Subir la temperatura demasiado
«El agua templada es la mejor opción, porque no reseca la dermis». Se considera agua templada alrededor de los 30 ºC. En torno a 24 ºC es fresca; y caliente, a partir de los 38 ºC.
2. Mucho jabón.
Geles con jabón eliminan el manto ácido de la piel. Buscar fórmulas sin, los llamados syndets, que respetan la capa hidrolipídica que recubre la piel.
3. Repetir.
Ducharse más de una vez al día tampoco es bueno. Si no puede evitarlo, “intente que la segunda ducha sea lo más rápida posible y sin gel».
4. Desajustar el pH de la piel.
Usar jabón Lagarto, con pH alcalino, solo sirve para marear nuestro equilibrio ácido. El pH es el grado de acidez de una sustancia, y el de la piel varía entre 4,5 y 5,9.
El nivel del agua es 7, corresponde compensar este desajuste con geles o jabones que contengan un pH de 5.
5. Usar productos excesivamente perfumados.
“puede producirá alergias o dermatitis en pieles sensibles”. La regla es que «a más espuma, más conservantes». Cuanto más cosmético un producto de higiene tenga, mayor riesgo de agresión a la piel.
6. No lavarse bien.
“El mínimo resto de gel o jabón en la piel puede provocar dermatitis irritativas”.
7. Depilarse bajo el agua.
67 % de las mujeres no recurren a sistemas de depilación profesionales, y lo hace con hojitas de afeitar.
La mayoría aprovecha la ducha, pero rasurar el vello cuando cae el agua, puede provocar irritación. Si lo hace, hágalo al menos con geles y espumas específicos y agua templada o fría.
8. Sobredosificación.
Los excesos no son buenos. “En el caso del champú y la crema suavizante, la superabundancia pudiera provocar un efecto contrario”,
9. Asfixiar cuero cabelludo.
El mejor proceso comienza con champú en la palma de la mano y repartirlo por todo el cabello, sin concentrar todo el producto en la coronilla.
10. Olvidar la toalla.
La piel húmeda solo se justifica en el caso de que recurramos a un aceite hidratante o nutritivo, que se debe extender sobre la piel y permitir que se seque de forma natural.

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