Las 10 principales ciudades más seguras y más peligrosas del mundo según los datos que provienen de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), con las estadísticas de cada país son:
Más seguras:
1. Tokio, capital de Japón, es la ciudad más segura del mundo. Tiene casi en cero el número de asesinatos.
2. Singapur en segundo lugar.
3. En tercer, Hong Kong.
4. Seúl
5. Yakarta, son otras dos ciudades cercanas que se ubican entre las primeras diez, con menos de 0,8 asesinatos cada 100.000 habitantes.
6. La sexta es Mascate, capital del Sultanato de Omán.
Las únicas tres europeas en el las 10 primeras son:
7. Lisboa
8. Roma
9. Madrid.
10. La restante es Auckland, Nueva Zelanda, que pertenece a Oceanía.
Las diez más peligrosas
1. La primera Caracas.
2. Ciudad de Guatemala
3. Tegucigalpa (Honduras)
4. Ciudad de Panamá, con 53,1;
5. Kingston (Jamaica),
6. Puerto Príncipe (Haití)
7. Santo Domingo (República Dominicana)
8. Managua (Nicaragua), con 18,7.
Ningún distrito latinoamericano está entre las 50 más seguras.
Santiago de Chile es la mejor ubicada de la región, con una tasa de 3,9 homicidios por año por 100.000, está en el puesto 51.
Buenos Aires, se encuentra en lugar 54, con una tasa de 4,9. Homicidios cada 100.000,
Lima, Perú, cierra el podio en el puesto 58, con 5,7 asesinatos.
¿Qué explicaría los bajísimos niveles de homicidios en las ciudades asiáticas?
Que las condiciones de vida son exactamente opuestas.
En parte por características tradicionales propias de las culturas orientales, y en parte por la efectividad de sus políticas públicas, hay previsibilidad, marcos de contención, reglas claras para todas las personas y, sobre todo, las diferentes autoridades están muy legitimadas.
«En otros países hay orden. Los espacios públicos están claramente definidos y hay instrumentos de supervisión.
El que comete una infracción es penalizado. Hay mecanismos de control de las personas, de los vehículos, etc.
Hay una gestión que está encima de la gente, y una cantidad de cosas que permitan que se pueda ejercer la ciudadanía», concluye Yecutieli.

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