Si el cuidador no se siente asistido en sus necesidades, interferirá con la atención. Para cuidar a otros usted necesita cuidarse a sí mismo. Es lo que dice la doctora en geriatría Ana Claudia Arantes, especialista en cuidados paliativos (1,2).
El sufrimiento emocional inherente a la labor para cuidar a un ser querido es común a todos. La enfermedad desafía nuestro sentido de control. La familia y el paciente se enfrentan a una incertidumbre.
La aparición de una enfermedad puede dar lugar a una experiencia más grave.
Al principio puede ser la necesidad de supervisar los medicamentos o alimentos. Con el tiempo, la atención se puede extender hasta la necesidad de cuidado total. Como el baño, el uso de pañales, monitorizar el sueño, darle la comida y hacerles compañía.
La persona que está en estrecho contacto para cuidar a su familia a diario sufre presiones y tensiones. Cuando surgen estas, ¿Cómo podemos enfrentar nuestra sensación de impotencia frente a la necesidad de dedicación física, emocional y existencial tan grande?
Poco a poco la preocupación por la necesidad de cuidar a los cuidadores ha sido sobresaliente. La mentalidad que tenemos ahora es que tener cuidado del cuidador es una acción preventiva. Entendemos ahora que si este no se siente asistido en sus necesidades, reflejará e interferirá con el servicio que presta.
El efecto del estrés es a menudo subestimado por el cuidador, llegando a su límite. La tarea de cuidar entonces, se convierte en prácticamente imposible.
Los síntomas pueden aparecer en todas las dimensiones, físicas, emocionales, sociales y espirituales:
Agotamiento, fatiga, sensación de estar físicamente agotado;
ira por las peticiones y demandas;
el cinismo, el negativismo, la irritabilidad;
las ideas de persecución;
la ganancia o pérdida de peso;
frecuentes dolores de cabeza y síntomas gastrointestinales;
insomnio;
depresión;
umbral de tolerancia rebajado en situaciones cotidianas;
falta de aire;
sentimiento de impotencia;
poca atención en situaciones de riesgo.
Este conjunto de síntomas se refiere a un tipo de estrés causado por la ocupación de cuidar.
Si te identificas con alguno de estos síntomas, entonces es hora de mirar tu vida con un compromiso muy importante: Cuidarse a usted mismo. Nadie tiene más responsabilidad de su salud que usted mismo.
Haga posible un espacio de tiempo, aunque sea pequeño, dedicado al autocuidado. Preste atención a cosas básicas como la alimentación, el descanso, sonrisas, planes, sueños. Cualquier momento o actitud consciente hacia este compromiso le puede dar más energía para continuar el día adía haciendo lo importante. Lo importante es cuidar de aquellos que son importantes para usted.
El cuidado es una forma muy hermosa del amor. Entonces ámate a ti mismo tanto como tú amas al que necesita tu atención.
Recursos externos:
(1) especialista en cuidados paliativos
(2)

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