La parte del cuerpo que primero pierde grasa cuando bajamos de peso

La parte del cuerpo que primero pierde grasa cuando bajamos de peso

20 junio, 2018 | adm

El busto es la primera parte del cuerpo que adelgaza más rápido cuando bajamos de peso y la última es la papada.

La grasa parece actuar caprichosamente.


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Al perder peso considerable, la reducción de la grasa se manifiesta de forma voluble. Ésta generalmente desaparece más rápido de las áreas en las que tal vez deseamos que se quede, como el busto, y perdura más tiempo en otras de las que deseamos que desaparezcan lo más pronto posible, como son la papada, las caderas o los muslos.

Con los programas de pérdida de grasa, dice el especialista en nutrición, Ángela Quintas, el organismo experimenta una alteración sustancial ya que modificamos la ingestión de nutrientes. En el caso de las mujeres, lo usual es que pierdan mayor porcentaje de grasa del tronco, aclara, “porque tiene mayor tendencia genética a mover esta grasa”.

El busto, en particular, indica Quintas, es casi en su mayoría un almacenamiento de gordura. Por ello perderá la masa con mayor facilidad que las caderas o muslos, “partes en las que también hay masa muscular y hueso del tejido adiposo”.

Cuerpo de manzana o de pera.

Quintas explica que se pueden reconocer dos tipos de cuerpo asociados con el sobrepeso según dónde se almacene la grasa. El primero, el cuerpo con forma de manzana o tipo androide. En él, la grasa se almacena en la parte abdominal y rodea los órganos, por lo que puede unirse a patologías como la diabetes tipo I o a enfermedades cardiovasculares.

A pesar de que es más frecuente en los hombres, puede darse en las mujeres por cambios hormonales.

El segundo tipo es el típico cuerpo con forma de pera o tipo ginoide, más usual en las mujeres. En este, la grasa se sitúa debajo de la piel a modo de provisión en el área periférica, sobre todo en las caderas y las piernas. No obstante, a pesar de tener menor riego cardiovascular, de igual modo puede ser responsable de problemas circulatorios, varices, hinchazón o cansancio excesivo.

La edad es otro elemento que contribuye.

Debe tener en presente que a medida que envejece y se acerca la menopausia, disminuyen las hormonas femeninas (estrógenos), lo que provoca un cambio en la tendencia a acumular grasa: “En lugar de hacerlo en la parte inferior del torso, comenzará a concentrar en el abdomen”.

Huir de las dietas milagrosas.

Para disminuir esta grasa, Quintas sostiene que no debemos confiarnos de las dietas milagrosas que garantizan ser específicas para una zona, puesto que el organismo de forma astuta “tirará” de donde sea menos vital para otras funciones. “Nuestro cuerpo no es una máquina, que dando al botón pertinente hace lo que nosotros queremos”.

Igualmente, no aconseja centrarse únicamente en en ejercicios localizados.

Lo mejor es “un compendio entre una dieta equilibrada, romper nuestra rutina sedentaria y aumentar la gimnasia, combinando ejercicios cardiovasculares y movimientos de fuerza en el que se ejerciten los principales grupos musculares.

Y si con dieta y ejercicio usted nota que su busto se le reduce excesivamente, el especialista recomienda ejercitar los músculos y el área del busto para mantenerlo firme con ejercicios, como suspensión o bandas elásticas.

Recursos externos: (1) elpais.com




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