El cáncer colorrectal o de intestino es una amenaza creciente, con miles de casos nuevos por año. Este es también el tercer tipo de tumor que mata.
Cuando hablamos de cáncer, tendemos a recordar los tipos más comunes de la enfermedad. Como ser el de mama, próstata y piel, por ejemplo. Sin embargo, hay algunos tipos de tumores que son cada vez más comunes y bastante agresivos cuando se diagnostica tarde (1). Este es el caso de los tumores colorrectales, conocidos como cáncer de intestino. Actualmente, la incidencia de este cáncer es muy alta. Con miles de casos por año, y sigue aumentando, es el tercer tipo de tumor que mata.
Según dice Paulo Hoff, jefe de oncología del Hospital Sirio Libanes en Sao Paulo (2).
A pesar de los datos alarmantes, es una enfermedad que, con la prevención adecuada, tiene grandes posibilidades de curación. Este tipo de cáncer suele tardar más de una década para desarrollarse en el cuerpo de las personas. A partir de los cambios benignos como pólipos antes de que se vuelvan malignos.
Los esfuerzos para prevenir o detener estos cambios graduales son lo que llamamos la prevención primaria.
En los tumores colorrectales, se incluye en este rol una buena dieta rica en frutas y verduras desde su juventud. La moderación en el consumo de carne roja y grasa animal. El ejercicio regular y evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Un factor cada vez más en boga es la lucha contra la obesidad. Esta parece estar asociada con un incremento real en el número de diversos tipos de cáncer.
Incluso cuando éstas no se hacen, o no alcanzan sus objetivos, todavía podemos hablar de la prevención secundaria. Es decir, la detección de cáncer en una etapa temprana, cuando es más probable su cura.
La incidencia entre los hombres y las mujeres con cáncer colorrectal es muy similar. Es más común en personas mayores de 50 años. Por lo tanto, es muy importante que las personas de esta edad comiencen una rutina de exámenes preventivos. Para aquellos que tienen casos en la familia, la recomendación es hablar con su médico para que este control se inicie en la edad adecuada para cada caso.
La prueba más común para detectar alguna anomalía intestinal es la prueba de sangre oculta en la materia fecal.
Si se realiza anualmente, es posible reducir en casi un tercio las muertes por cáncer colorrectal. Es una prueba simple y barata, fácil de realizar. Las pruebas más sofisticadas, como la colonoscopia, son más eficientes. Pero requieren más infraestructura, el personal y los recursos financieros. Por lo tanto, deben ser discutidos individualmente.
Prevención, ya sea primaria o secundaria, sigue siendo el mayor arma disponible contra el cáncer colorrectal. Existen factores de riesgo que no podemos evitar, tales como la herencia, la edad y la exposición a factores ambientales. Pero a pesar de eso, la prevención es siempre beneficiosa, ya sea para prevenir la enfermedad o tratarla cuando las posibilidades de curación son más significativas.
RECURSOS EXTERNOS:
(1) bastante agresivos cuando se diagnostica tarde
(2) Según dice Paulo Hoff, jefe de oncología del Hospital Sirio Libanes en Sao Paulo

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