Ciencia se revoluciona por adolescente ruso

30 septiembre, 2014 | adm | TECNOLOGIA

Ciencia se revoluciona por adolescente ruso

La ciencia se revoluciona por adolescente ruso con sus investigaciones de su proyecto de realizar encefalogramas sin ondas nocivas destacándose como un prometedor valor científico.

Dmitri Réznikov, tiene 16 años de edad, va a la escuela como cualquier chico, pero su ‘hobby’ lo llevó a situarse entre las promesas del futuro en ciencia rusa.

Con solo 9 años, Dmitri realizó ya su primera investigación recibiendo elogios de los científicos del Centro de Preparación de Cosmonautas Gagarin de Rusia.

Y es era algo tan común como cepillarse los dientes en el espacio.

Dmitri desarrolló un cepillo de dientes espacial que no precisaba de agua para la limpieza bucal de los cosmonautas rusos.

«Durante una conferencia a la que asistí en un centro espacial, los cosmonautas me dijeron que tenían muchos problemas con sus dientes y quise ayudarles.

El agua es muy cara para las misiones en el cosmos y ellos no pueden gastar demasiado. Aparte si existe alguna fuga, esto puede dañar algunos sistemas», comentó el joven científico.

Ahora, a sus 16 años, sus aspiraciones van a más. Su nuevo proyecto, que será presentado en la ciudad alemana de Leipzig ante numerosos médicos y especialistas, tiene un sentido eminentemente práctico.

Dimitri quiere averiguar cómo reacciona el cerebro humano ante la emisión de ondas electromagnéticas y evitar sus efectos nocivos.

«Ahora hago electroencefalogramas sin radiación electromagnética artificial. Realizo este estudio con niños de entre seis y diez años porque ellos no presentan cambios hormonales bruscos y tampoco síntomas de estrés», explica el joven científico.

Dimitri piensa que algún día su proyecto se instalará en los hospitales. Su innovación lograría abaratar el costo de este tipo de pruebas médicas y que, realizándose además cerca de la cama de los pacientes e incluso en su casa.

Sus profesores veían ya su talento fuera de lo común, pero le recomendaron siempre empezar desde la base.

«Al principio trataba de convencerlo que no hay que estudiar el problema sin saber la estructura del órgano, su funcionamiento. Pero él me dijo que ya realizaba experimentos y obtenía resultados positivos. Discutimos mucho y estudiando juntos esta área, pero él ya ha sobrepasado mi nivel de conocimientos», comenta la profesora de biología, Marina Cherepánova.

Sus investigaciones harán avanzar el campo de la medicina –evitando, por ejemplo, ataques epilépticos– como en el terreno de la prevención de riesgos como los derivados de la exposición a las ondas electromagnéticas o del aprovechamiento de este tipo de energías.

https://www.youtube.com/watch?v=4BuVFjfqQ2c

tierrapost.net

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