En un futuro cercano el dentista no usaría más el empaste dental. Podría usar una droga para el Alzheimer para evitar las amalgamas dolorosas. Un estudio incipiente dice que esta droga ayudaría a crecer de nuevo los dientes de forma natural.
Un fármaco usado en la enfermedad de Alzheimer se podría utilizar para ayudar a reparar los dientes de forma natural.
La droga ayudaría a que los dientes se reparen por si solos poniendo fin a los rellenos dolorosos.
El dentista no usaría ya las tradicionales amalgamas. Según la nueva investigación que reporta Nature (1).
La parte interior, suave de un diente se llama la pulpa. Después de un traumatismo o una infección esta puede llegar a ser expuesta e infectada.
Los dientes pueden producir una capa delgada de un tejido óseo llamado dentina para protegerse. Pero no es suficiente para reparar grandes cavidades.
En lugar de ello, los rellenos artificiales son utilizados por los dentistas para llenar agujeros en los dientes.
Y en el proceso de llenado puede hacer que incluso la persona más dura se retuerza de dolor. Especialmente cuando el dentista sale con el taladro lo que induce al miedo.
El dentista no usaría más la pasta dental
Los científicos del Instituto Dental en el Kings College de Londres (2) han encontrado una nueva manera. Estimular las células madre en el diente para producir nueva dentina en las grandes cavidades. El dentista no usaría más la pasta dental.
Para eso usan un fármaco llamado Tideglusib. Este se ha utilizado en ensayos clínicos para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
El autor principal del estudio, el profesor Paul Sharpe (3), dijo. «La simplicidad de nuestro enfoque hace que sea ideal como un producto dental clínico. Para ser usado en el tratamiento natural de grandes cavidades. Proporcionando tanto la protección de la pulpa y la restauración de la dentina».
«Además, se usaría un medicamento ya probado en ensayos clínicos para la enfermedad de Alzheimer. Este ofrece una oportunidad real de conseguir un tratamiento dental rápido en las clínicas».
Como parte de la investigación, el equipo aplicó bajas dosis de una enzima a los dientes. Esta se llama glucógeno sintasa quinasa utilizando esponjas de colágeno biodegradables.
Encontraron que con el tiempo, la esponja se degrada. Una nueva dentina la reemplaza, dando lugar a una reparación completa y natural del diente.
En tan solo seis semanas el diente pasa a estar casi completamente reparado.
REFERENCIAS EXTERNAS:
(1) Nature
(2) Kings College de Londres
(3) Paul Sharpe

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