Un nuevo estudio da cuenta que las personas inteligentes tienden a tener menos amigos -según la investigación- el cerebro de un genio funciona de forma diferente. En su caso, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de la gente, la socialización puede llevarlo a la infelicidad.
Un nuevo estudio encontró que los genios tienden a ser solitarios. De acuerdo con una reciente investigación publicada en la revista British Journal of Psicología, las personas más altamente inteligentes que necesitan socializar, van a estar menos satisfechos con la vida.
Para obtener los resultados, los psicólogos evolutivos Satoshi Kanazawa de la Escuela de Economía de Londres en Gran Bretaña, y Norman Li, de la Universidad de Administración de Singapur en Singapur, cuestionaron a 15.000 personas de edades comprendidas entre los 18 y los 28 años sobre la felicidad. También analizaron los datos la densidad de población en la que vivían y la frecuencia de la interacción voluntaria con amigos.
El estudio se basó en la teoría de la Sabana, propuesta en 2004 por Kanazawa. De acuerdo con la tesis, los antepasados que vivían en la sabana africana necesitaban ser sociables para sobrevivir a un ambiente hostil. En ese momento, la población era escasa, con cerca de 150 miembros por grupo. Los investigadores creen entonces que, debido a la herencia ancestral, la mayoría de las personas reportaron sentirse más felices el momento cuando vivían en lugares con baja densidad de población y vidas con amigos y familiares.
Lo que mostró la nueva encuesta, sin embargo, es que no se aplica a aquellos que son muy inteligentes. Para las personas con coeficiente intelectual muy alto, la baja densidad de población no aumenta el sentimiento de felicidad. Por otra parte, cuanto más necesitan relacionarse con otras personas, su satisfacción con la vida tiende a ser menor.
«El efecto de la densidad de población en la satisfacción con la vida era más de dos veces mayor para las personas con coeficiente intelectual inferior a la de los individuos con mayor coeficiente intelectual. Y los individuos más inteligentes estaban en realidad menos satisfechos con su vida social con sus amigos», escribieron los autores.
Los autores creen que los individuos considerados genios tienen cerebros más desarrollados, lo que los haría más adaptados a los retos de la vida moderna. El problema es que estas personas son propensas a vivir en constante conflicto entre aspirar a los objetivos principales y estar vinculados a las raíces del pasado evolutivo.

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